diumenge, 3 de gener de 2016

THROWBACK: 1 de enero de 2015

Hoy no he desperdiciado el día, de hecho es el día más larga del año, una transición. He comido mucho, pero no pasa nada. Comer está bien si es para disfrutarlo con la gente: una comida con la familia (que has preparado especialmente) una merienda o desayuno con los amigos. Mientras caminaba por la calle de camino a la churrería me he alegrado de contar aún con esta gente que conocí hace 8 años. Ya no tengo 17 años, ni soy una niña, tengo 25 años y tengo que empezar a ser una una mujer. Madurar, crecer, hacerme vieja. La palabra futuro es como u pozo negro, ex como si me cayera dentro cada vez que oigo esa palabra, pero bueno, los pozos también tienen un final así que las cosas serán de una forma u otra. Tengo que anteponer mis obligaciones a mis caprichos y miedos y tener más en cuenta a mi gente. No es un propósito de año nuevo, es una meta que voy a cumplir.


3 de enero de 2016

Hoy tengo 26 años y todavía sigo superar el miedo a ser adulta.