dijous, 29 de novembre de 2012

Llorar, comer, vomitar

Hola chicas, he estado un poco desaparecida porque he estado de exámenes pero también porque me he querido alejar un poco de aquí. No es por vosotras (sólo faltaría) sino porque me ha dado cuenta de que vivo entre dos mundos y dos personas: la real y la virtual y últimamente la virtual me absorbía demasiado tiempo, hasta el punto de pasarme horas leyendo blogs y devolviendo comentarios. En este mes me han pasado varias cosas, nada graves pero que han hecho que perdiera el control de mi misma (Llorar, comer y vomitar) La verdad es que vivo sin una meta fija, me obligo a no saltarme clases, a estudiar, etc porque soy muy derrotista y enseguida que me topo con alguna dificultad, en lugar de motivarme y luchar, me pasa lo contrario. En mi día a día me siento poca cosa, torpe fea e inútil. Me da miedo envejecer y no me gusta pasar mucho tiempo con la gente ni abrirme demasiado porque me da miedo volverme dependiente. Estar sola no es lo mismo que quedarse sola, no es lo mismo aislarse que ser abandonado o ignorado por la gente. Curiosamente esto no me pasa, en mi clase noto el cariño de la gente y trato de ser lo más social y simpática posible para que la gente sepa por lo menos que existo y me tenga un poco en cuenta. En ese sentido soy una actriz estupenda, menos cuando tengo hambre o estoy triste o tengo la inseguridad Mode on y a tope. Entonces tengo que apartarme con excusas para que no vean la que soy en realidad: la triste e insatisfecha que tiene hambre de todo: de perfección, belleza, felicidad... Cuando veo a todas las chicas de mi clase, mucho más jóvenes que yo, llenas de alegría, chicas que con cualquier excusa (salir una hora antes, una película, un examen pospuesto, etc) se emocionan y chillan como si les hubiera tocado la lotería pienso: ojalá yo también pudiera ser así.  Me contagian su felicidad pero siento que todo lo que estoy experimentando ahora, lo debería de haber experimentado en la otra carrera, la que empecé con 18 recién cumplidos y con la que tanta ilusión empecé. Mi mala elección me provocó un sentimiento de fracaso tanto a nivel profesional/académico como personal, ya que mi autoestima se fue yendo a pique.

En este mes no he hecho ejercicio ni comido muy sano pero el sábado pasado me pesé y la báscula marcaba 58,4. Pensé que pasaría de 60 teniendo en cuenta la comida grasienta que me he metido algo que otro finde, los nachos, el azúcar, el pan (algunas veces incluso como algo a las 12 de la noche)...pero si que noto que tengo la cara inflada...igual la báscula me engaña.