diumenge, 22 de juliol de 2012




Me estoy divorciando de la comida. Últimamente como poco pero consumo demasiada caloría vacía entre los cafés, los descafeinados y la Coca-Cola. En mi casa comemos a base de hidratos porque es lo más barato: arroz, pasta y cosas que lleven harina. Preferiría comer un filete de merluza o brócoli, pero me sabe mal que siempre tengan que comprar cosas especialmente para mi (el brócoli, los yogures naturales, el jamón york sin grasa, los cereales integrales  o la Coca-Cola)  De manera que lo menos que puedo hacer es comer lo que haya, porque encima que como gratis y de que me preparan la comida, es lo menos que puedo hacer. Es increíble lo mucho que he cambiado. Hace unos años sólo pensaba en mi, nunca pensaba en el futuro, no me importaba ni a que me iba a dedicar ni me dediqué enserio a la carrera. De hecho me avergüenza confesar que nunca escogí la carrera que hice para poderme dedicar a ella, simplemente la cogí porque me gustaba y la cogí como “transición”. Pensaba que durante los años que hiciera esa carrera podría llegar a conocerme mejor y que encontraría la forma de saber que quería realmente en la vida. Lo peor de pensar en la vida es que mientras lo haces se te olvida el vivirla. Reflexionar está bien pero a veces me da la sensación que crea dudas y miedos. La carrera era un camino, que ahora me ha llevado a otra carrera. Ya no soy la misma chica idealista. No sé si la he asesinado yo o ha sido el tiempo lo que ha acabado con ella.