diumenge, 1 d’abril de 2012

Las cosas con mi padre están mejor, hoy he cogido el coche y puedo decir orgullosa que lo he hecho mucho mejor que otras veces aunque todavía no me veo capaz de cogerlo sola.


Llevo dos dias haciendo ejercicio sin parar, ya no me importa si me tonifica o me hace perder peso, lo hago por la sensación que me provoca: me hace olvidar de todo, me siento viva, en momentos lo paso mal pero prefiero ese dolor físico al emocional, acabo tan cansada y con los músculos tan tensos que no tengo ganas de pensar en complejos ni en preocupaciones. De hecho estos no existen mientras hago footing, sólo estoy yo, mis pulmones y mis piernas, nada importa mientras corro, es el único momento en que voy por la calle y me da igual si la gente me mira, no siento complejo alguno es más voy mirando de frente, con la cabeza alta y no mirando hacia el suelo como suelo hacer por culpa de mi paranoia y mi timidez. La comida va bien, mi estómago está algo caprichoso, me lleno enseguida y sólo me apetece comer cosas blandas y dulces como yogures, panecillos, plátanos y tal. Me cuesta comer platos muy elaborados, mis digestiones son muy pesadas.
Otra cosa que he notado es el agua, me cuesta horrores beberla incluso aunque tenga sed, me hace sentir muy llena y pesada y no me queda más remedio que tomarla en infusiones. Para poder beberla tengo que hacerlo fuera de las comidas y con el estómago vacio. Lo que hago es tomarla por la tarde-noche cuando llevo unas cuantas horas sin comer.

Quitando eso por lo demás estoy bien, sólo tengo ganas de poder hacer ejercicio cada dia, el problema son las obligaciones, entre las clases y los trabajos debería haberme quedado todo el fin de semana sentada haciéndolos pero preferido el ejercicio, mi nueva droga junto a la cafeína.