diumenge, 10 de juny de 2012


"Yo, Nadine, prometo vivir mi propia vida y disfrutar para siempre el amor con mi hermoso ser”, leyó en marzo pasado una mujer de Dakota del Norte, EE.UU, en nada menos que su propia ceremonia de matrimonio... con ella misma.

Nadine era una mujer con sobrepeso, que fumaba y escapaba de sus problemas saliendo y bebiendo alcohol. Esta situación se generó cuando vivió un divorcio que terminó con sus dos hijos decidiéndose por vivir con su padre, en vez de con ella.
Pero la mujer, que actualmente trabaja como profesora de yoga, mejoró con el tiempo, a tal nivel que asegura, quiso celebrar el progreso que ha hecho con su vida.
La idea partió por un amigo “Yo estaba esperando que llegara alguien para ser feliz. En ese momento, un amigo me dijo: ‘¿Por qué necesitas que alguien se case contigo para ser feliz? Cásate tú contigo’”, comentó, agregando: “Comencé a descubrir que ese amor que necesitaba estaba aquí (apunta su pecho). Nadie más me lo puede dar”.
Dicho y hecho, la mujer les comunicó su idea a sus amistades más cercanas, hace un año, pero la reacción de varias de ellas que lo consideraron raro, desalentó a Nadine. Pero no se dio por vencida, y en marzo pasado, logró convencer a algunas amigas que la ayudaran con los preparativos.
Vestida de azul y frente a 40 personas, entre amistades y familiares que le entregaron su regalo de matrimonio correspondiente, intercambio anillos con su “novio interno” y llevó a cabo la ceremonia. “Fue algo muy hermoso (...) Estaba yo, de pie, comprendiendo que soy responsable de mi felicidad”, señalo la mujer.

Nadine no ha sido la única. Chen Wei-yih tenía 30 en 2010, el año que decidió casarse con ella misma.
Esta oficinista de Taipei contrató un salón de eventos y hasta un wedding planner para la ceremonia que contó con la presencia de 30 invitados, un vestido blanco y un largo velo.
“Treinta años es una edad óptima para mí. Mi trabajo y experiencia están excelentes, pero no he encontrado una pareja aún, así que, ¿qué puedo hacer?, comentó en ese entonces a la prensa, explicando que con este gesto quería instaurar una idea nueva dentro de los más tradicionales cánones taiwaneses que podrían considerar a una mujer adulta, una fracasada por el hecho de no estar casada.
“Tenemos que amarnos a nosotras mismas antes de amar a los demás”, escribió en esos días en su página de Facebook, donde también subió una serie de fotografías de ella con su flamante vestido de novia.
Como luna de miel, planeaba irse a Australia.


Otra historia es la de Cheng Ching, una terapeuta de profesión, que se casó consigo misma en Taiwán, para recibir el año, 2011.
Ching declaró sentirse feliz por "encontrarme a mi misma y enamorarme de mi persona".


Son historias raras y curiosas pero les encuentro un punto de encanto...las primeras personas a las que tenemos que enamorar y conquistar somos nosotras mismas..